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Bienvenido a la surrealidad.

08 octubre, 2016

Tú, mi lugar favorito.

Recuerda: Mi lugar favorito.
Y sigue.

Pero, ¿sabéis? No sería mi lugar favorito si no tuviera defectos que me hicieran -a veces- no querer regresar, para luego echarlo de menos y, al volver, sentirme como en casa.
Y, ¿sabes? Tú podrías ser mi lugar favorito, si pudieras dejarme pensar a gritos.
Podrías ser la puesta de sol, la tierra y las brillantes cristaleras.
Podrías ser hogar y lugar de refugio permanente -ese que aparece de repente, pero no por casualidad-, podrías ser tú.
Así que estás sobre aviso: eres candidato a ser mi lugar favorito.
Por diferentes razones, por múltiples motivos y por millones de momentos. Por no hablar ya de los abrazos y el sentirlos mi hogar.
No es sólo cómo eres tú, no es sólo cómo soy yo. Es cómo se ve todo, cómo eres cuando estamos y cómo estoy cuando somos. 
Es el nivel de compromiso con lo que realmente quieres que salga bien. 
Es el estar dispuesto a vivir una vida diferente -y difícil- para conseguir convertirla en una vida extraordinaria.
Es que nos tiemblen las piernas y no sea por el frío, o que nos lloren los ojos y no sea de tristeza.
Es el vernos desde hace sólo un rato y conocernos de toda la vida.
Es el famoso "come what may": pase lo que pase. Y que pase todo.
Es tener la certeza de que se avecina tormenta y la convicción de que mientras dure no habrá lugar más seguro que tú. Mi lugar favorito.

Así que parece que ya no soy mi lugar favorito, he delegado en ti, me has superado. Porque ya no quiero pensar en voz alta y que nadie escuche mis ideas. Quiero ir contigo y hablarte bajito, que conozcas mi vida y quieras acogerme para siempre.
Quiero que seas playa y montaña, viernes noche de fiesta y sábado tranquilo de peli y manta. Quiero que seas tardes de lluvia sin nada que hacer y mañanas soleadas de paseos interminables. Quiero que tengamos los pies pegados en la tierra y la cabeza en todo momento mirando el cielo. Quiero contigo perdonar rápido y agradecer lento.
No te asustes. No lo quiero ahora, no lo quiero rápido, no lo quiero siempre. Quiero que se construya poco a poco, quiero mirar desde el balcón contigo cómo va creciendo todo, cómo muchas cosas van según lo esperado, cómo otras nos vienen de sorpresa y nos desmantelan la vida. 
Porque, al fin y al cabo, sólo quiero que seas mi lugar favorito. 
Estar segura de que "pase lo que pase".
Quiero contigo dejar de huir y sentirme en mi hogar cada vez que vuelva a ti.