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Bienvenido a la surrealidad.

17 mayo, 2016

II. Amar

Cómo decirte que el pájaro silvestre y rebelde ha escapado de su jaula. Que recuerdo perfectamente cómo era la tangente a la curva que hacía tu sonrisa al ver el desastre que habías formado. Cómo decirte que me había acostumbrado al frío hiriente de tus veranos, aún más doloroso en primavera. Y ahora no quiero escapar. Quiero amar.

Cómo decirte que tu estabas antes que la lluvia,
que en esta vida se gana cuando se pierde uno,
que al conocerte me perdí
y le gané todas las batallas a la vida.

Llevar toda la vida huyendo para terminar encóntrandome,
darme cuenta de que todo tenía una razon de ser,
que antes incluso estabas tú esperándome
y que fui, soy y seré solo cuando tú estés.

Nada más quiero decirte,
estabas antes de mis lluvias,
estabas antes de querer encontrarte,
antes incluso tú estabas y sabías por dónde empezaría esta carta.

Por todo, y antes de que preguntes:
esto va de amor propio.
Tras escapar, se necesita algo para parar de huir. Va de que el motivo eres tú, amor.
Va de que estás ahí cuando todo lo demás llega a complementarme,
esto va de la lluvia que viene a empaparlo todo, pero... oye, que tú estabas antes.

Si vuelvo a olvidarme de ti,
avísame, que nos sentemos a hablar.
Si vuelvo a no saber sonreírme cuando no tengo motivos para sentir,
avísame, que nos paremos a mirar la lluvia.

Si vuelvo, te avisaré de que he vuelto a amar; de que he dejado de correr y que me iré otra vez, pero volveré siempre a por ti. Porque de ti no sé huir. Porque contigo sé cómo amar.