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Bienvenido a la surrealidad.

07 febrero, 2016

Ficciones.

Ficciones en nuestra mente, películas complejas sin un argumento claro enredándose en nuestros hilos de conversación y pensamiento. La música nos ayuda a ponernos en el papel, a ordenar nuestras cavilaciones y a hacer los silencios más rítmicos y bonitos. El murmullo de la gente, en un segundo plano, adormece nuestras sensaciones, sintiéndonos como en un sueño; como en una película en la que suena country de fondo mientras los protagonistas beben whisky o algo así, pero nosotros bebemos chocolate y escuchamos rock antiguo. Las carátulas de los viejos largometrajes en las estanterías que nos rodean nos distraen la mente, jugamos a inventarnos de qué tratan y algún que otro diálogo absurdo. Los sillones de cuero, al lado de la ventana, son cómodos, los preferimos a las sillas de plástico (aunque ellas tampoco están tan mal). Ojeamos alguna que otra revista de un pequeño estante que hay cerca, nos reímos de tonterías y matamos el tiempo con risas desganadas, sin piedad ninguna.
Hace frío fuera y se puede sentir. La gente en la terraza ríe, bebe y habla del tiempo. En su mente también hay ficciones. Diferentes a las nuestras, probablemente de menos calidad en tanto en cuanto a arte nos referimos. Pero el arte está en quien observa y yo no pienso juzgarlo más. El arte no es bonito, el arte te hace sentir; y las ficciones, sin duda, nos hacen sentir.