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Bienvenido a la surrealidad.

11 mayo, 2015

Estados de espera e incoherencia.

A veces estamos tan solos que nunca lo estamos realmente.

A veces estamos tan rodeados de gente que hemos olvidado qué son las personas.

Convertimos en tópico -y, a la vez, en utópico- lo que nos salva del día a día; destruimos aquello que puede reconstruirnos -aunque sea solo colocar una pieza- y luego esperamos.

Esperamos poder avanzar sin tener que movernos, esperamos poder cerrar los ojos y que nuestro vacío no nos consuma, ¡esperamos poder sumergirnos en arenas movedizas y no hundirnos!

Cómo vamos a vivir si no estamos viviendo.
Cómo vamos a sentir si no estamos sintiendo.

Esperamos -esperando- y esperamos -sin querer que nada pase, que nada cambie- y sólo esperamos.
Porque es mejor esperar que intentarlo y que algo salga mal -¿no?-.