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Bienvenido a la surrealidad.

26 mayo, 2014

Mi lugar favorito.

Hoy he estado en mi lugar favorito. Mi lugar favorito no es ni siquiera bonito. No lo es -al menos- si lo miras con los ojos de ese idealista con reflejos de gigantes de cemento en sus pupilas o de cristaleras llorando o de verdes campos irreales.
Mi lugar favorito está hecho de tierra sucia, hierba seca y asfalto ardiente -incluso en pleno invierno-.
Se podría decir que mi lugar favorito no es bonito. Pero sí que lo es.
Lo es cuando decides ponerlo todo del revés, dejar el superficialismo y sentir por una vez.

En mi lugar favorito hay cosas maravillosas que solo podrás ver si olvidas quién eres y lo que has venido a hacer aquí. Aquí se siente la brisa arenosa y se te cierran las heridas. Dejas de querer olvidar tus cicatrices, te das cuenta de que el verdadero secreto es recordar sin que sea preciso hacerse daño. Si vienes, debes sentarte con los pies en esa tierra seca y la cabeza mirando al cielo.
En mi lugar favorito está la mejor puesta de sol de todos los rascacielos del mundo. Se perfilan los rayos, puedes verlos a la perfección.
Son inconfundibles, divisas su transcurso pero no consigues ver donde empieza ni donde acaba. Lo intuyes, siempre ha habido rumores, pero no se sabe con seguridad.
Sabes que el sol los empuja a dar sus primeros pasos y las nubes los cubren con un velo que los protege de las miradas de los idealistas. Sabes que se funden en el cian del cielo y aprenden solos a volar.

En mi lugar favorito terminas por pensar que tal vez el mundo esté bien hecho, que ni lo malo es tan malo, ni lo bueno tan estupendo. Que hay veces que miramos sin ver.

Por eso este lugar es solo para los soñadores irracionales, para los que buscan respuestas ilógicas a preguntas imposibles y descabelladas.
Aquí decides que el tiempo no existe. Y es la magia de estar en este lugar, la que lo detiene todo. Al menos lo que pasa en ese tiempo no importa para nada.
Y ahí estás, sentado, mirando hacia arriba y hablando solo. Y sonríes. Porque estás donde necesitabas estar.
Porque necesitabas algo que fuese así de irracional, que cambiase tu forma de ver las cosas y por una vez, observar. Necesitabas formular cuestiones imposibles y contradictorias y que entre las nubes estuviese la respuesta.

Mi lugar favorito probablemente no es un lugar.
Mi lugar favorito es el momento en el que empiezo a querer más y menos a la vez.
Es cuando termino siendo quien no debía ser y quien realmente soy.

Mi lugar favorito soy yo cuando pienso en voz alta y nadie escucha mis ideas.